LA TAN ESPERADA ley 44/2006, de 29 de diciembre sobre la mejora de la protección de los consumidores y usuarios, publicada en el Boletín Oficial del Estado del 30 de diciembre, trata de dar respuesta a una serie de quejas que las diferentes organizaciones de consumidores vienen planteando desde hace tiempo. Este texto legislativo modifica la Ley General 26/1984, de 19 de julio, para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, sancionando las cláusulas abusivas en los contratos de adhesión y, sobre todo, prohibiendo el redondeo al alza. Así, la nueva cláusula 7 bis de la disposición adicional primera determina claramente que tendrán carácter de abusivas «las estipulaciones que prevean el redondeo al alza en el tiempo consumido o en el precio de los productos o servicios o cualquier otra estipulación que prevea el cobro por productos o servicios no efectivamente usados o consumidos de manera efectiva». Afecta esta norma, de forma destacada, a la factura de la telefonía fija y móvil, un servicio, este último, al que nos hemos acostumbrado tanto que en muchos casos ha acabado por transformarse en una dependencia casi enfermiza. Es esta dependencia la que explica la fuerte polémica suscitada por el incremento de las tarifas de las operadoras de telefonía móvil, justo cuando se prohíbe el redondeo, y las sucesivas convocatorias para boicotear a estas empresas. Resulta paradójico que la reducción en el consumo, que es, en definitiva, la única forma que tiene el ciudadano y cliente para protestar por los excesos a los que se ve sometido, no se haya ejercido en contra de muchos otros incrementos de precios en productos de mayor necesidad. El «pan y circo» que los romanos se preocupaban en suministrar al pueblo para mantenerlo tranquilo se han transformado en el «fútbol, televisión basura y comunicación telefónica» de nuestros días, de tal manera que sólo si surgen anomalías en estos productos de consumo se provoca alguna reacción de las masas. Lástima que en la época en la que se reconocen más derechos al ciudadano y se tiene más información no seamos capaces también de protestar todos juntos de forma eficaz por el alza del precio de la electricidad, los combustibles, las comisiones bancarias o el pan.