El astillero a la deriva

PEDRO ARIAS VEIRA

OPINIÓN

07 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

SIEMPRE Astano. La varada industria naval ferrolana vuelve a ser piedra de toque de las incompetencias en el poder. Fue un mamut industrial incapaz de resistir la depredadora competencia de los tigres asiáticos. Herido de muerte, pasó al hospital empresarial público para que, con impuestos de todos, se fueran abonando los despidos y jubilaciones de una plantilla milenaria. Que no otra cosa se hizo. Pero nunca murió del todo; es una joya durmiente por tamaño, equipamiento, localización y valor urbanístico potencial. El conselleiro de Industria de la Xunta de Galicia creyó encontrar al caballero blanco que la despertase en el astillero vigués de Barreras. Sus gestores lograrán revitalizarlo dentro del resurgir de la competitividad naval gallega. Sorprendía el tardocapitalismo de un miembro del BNG, prefiriendo la iniciativa privada a la pública; que todo sea por el futuro ferrolano. Pero a sus socios socialistas en Galicia no acabó de gustarles ese ir por libre del nacionalista, como tampoco tener que sumarse detrás de la pancarta y no enarbolarla. Los que se opusieron fueron los de primera fila sectorial del PSOE en el Gobierno central. Los de la SEPI, organismo que depende del Ministerio de Economía, léase del vicepresidente Solbes, volvieron a decir no; como si tuvieran manía a todo lo gallego. Negativa que justificaron en clave esotérica y de alta diplomacia; al parecer había un acuerdo secreto con la Unión Europea que impedía construir buques civiles. Lagarto, lagarto. Sorprendentemente, la UGT del terruño respaldó la inconfesable negativa; al parecer los ferrolanos no merecen la misma consideración de privilegio que la SEPI da a los chicos de la TVE en su proceso de reconversión. Todavía hay clases entre la clase trabajadora. El follón en Galicia ha sido mayúsculo: tanta torpeza no podía pasar desapercibida. En plena concesión de todo para otras autonomías, el racaneo gallego no podía prosperar. Casi toda Galicia se sumó a la propuesta de Industria. El Partido Popular lo hizo sin fisuras, sólo con la advertencia de que se trasladara la titularidad del espacio al puerto ferrolano y que se hiciera una concesión administrativa al nuevo titular, para que el suelo continuase siendo público; lo que no deja de tener su miga. La mayor parte de las instituciones y la opinión pública, también. Sólo el comité de empresa apostaba, en estos tiempos de pacifismo, por la fabricación de barcos de guerra. Que el pluralismo no falte. Visto el cambio de corriente, aparece la vicepresidenta del Gobierno apuntándose al estudio de alternativas. No se sabe bien lo que sugiere, pero parece que tratarán de hacer algo, y en cualquier caso que no sean sus socios?/?competidores en el bipartito gallego -mucho menos la oposición que apoya el proyecto- quienes se puedan apuntar el tanto para un astillero que ya lleva más de tres décadas a la deriva. Quien manda, manda.