El mandilón

La Voz

OPINIÓN

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

06 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

EL problema no es el mandilón. Ni los colores del mandilón. Uniformar es peligroso. Las dictaduras lo hacen. Pero los que son padres te dirán que el uniforme en un crío es primero un gasto y luego un chollo. Simplifica cada mañana las cosas. Uniformar en democracia y sin volvernos tolos no es una crisis. Lo que está en crisis es el sistema de ayudas a la natalidad. El mandilón importa un bledo al lado de la casi inexistencia de guarderías públicas. El mandilón es una chorrada si se miran las estadísticas de ayudas económicas por ser padres. En España son ridículas. En algún ayuntamiento regalan un grabado por ser padre. Como una palmadita en la espalda. En Europa tenemos un problema con la falta de niños. Otros países tratan de arreglarlo, como Alemania. Aquí todo es humo de feria. En Galicia, país de los cien mil bares, se nos queda la tasca vacía. Mi compañero Jorge Casanova explicaba en La Voz que en Chandrexa de Queixa hay una sola niña. ¿Cómo crece una niña en un sitio en el que no hay más críos? Un mandilón es un trapo al lado de este drama. Cito guarderías y dinero, pero es fácil poner el dedo en la herida si hablamos de conciliar vida laboral y familiar. No existe. Son balbuceos de bebé. Cada uno se lo guisa y se lo come como puede. El que puede. En muchos trabajos las mujeres aún tienen miedo a decir que están embarazadas por lo que pueda pasar. Los padres que tienen que atender a sus hijos son hombres y mujeres bajo sospecha. El otro día me contaron una buena respuesta de un padre al que le exigían más horas extras gratis. «No puedo ir, porque estoy con mi hijo. Y, si los padres no atendemos a los hijos, estamos construyendo entre todos un mundo peor». Gran verdad. ¿Cómo serán de mayores esos niños que no les ven el pelo a sus padres? Con el mandilón, ni frío ni calor. cesar.casal@lavoz.es