Euskadi alegre y combativa

| PABLO MOSQUERA |

OPINIÓN

12 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

ETA señalada como la vanguardia del nacionalismo para resolver el contencioso con el Estado. Incluso la Mesa de Ajuria Enea, con representante del Partido Popular reconoció la existencia de tal conflicto por derechos históricos de Euskal Herría. ¡Craso error! Era dar carta de naturaleza a un problema que parte del mito de la nación vasca a la búsqueda de un Estado propio. Los que luchan por alcanzar el reconocimiento de tales derechos que se concretan en lograr soberanía y territorialidad son patriotas vascos (aberzales). Los que se oponen, pueden ser señalados como enemigos del pueblo vasco. Así, en un territorio como la comunidad autónoma vasca, con el Estatuto de Autonomía que concede más autogobierno a las instituciones públicas vascas que a ningún otro fragmento del Estado español, el nacionalismo radical justifica la persistencia de la lucha armada, que consiste en el ejercicio del terrorismo duro y puro. Cuando, tras el 11-M, creíamos que la parte civil del nacionalismo radical le imponía a los «militares» el cese de la violencia para iniciar la nueva etapa de lucha política sin más, nos encontramos que no ha madurado el proceso y se han vuelto a imponer los matones, los que no están dispuestos a dejar que las urnas decidan, como lo han hecho repetidamente en Navarra, alejando los resultados de la aspiración de territorialidad aberzale. Y Navarra ha sido otra de las causas del fracaso del proceso de paz. El mito de los derechos históricos llega hasta la ruptura del alto el fuego por ser la incorporación de Navarra a Euskadi materia indiscutible. ETA vuelve a ser el guardián del país de los vascos. Ellos deciden lo que conviene al pueblo y establecen las condiciones para vivir y para luchar por una Euskadi libre y socialista. Podría ser la paranoia de unos pocos iluminados. Pero no es así. Son demasiados para ser sometidos por la fuerza. Son pocos para ser atendidos en su utopía enfermiza. Son suficientes para mantener el terror. Las ideas que defienden tienen capacidad para emocionar a una parte muy importante de la juventud vasca, razón por la que generación tras generación de ciudadanos vascos hay incorporaciones a ETA. Y ETA sigue encontrando jóvenes «alegres y combativos», que en vez de ir a la universidad o disfrutar del desarrollo socio-económico del país, prefieren hacerse pistoleros, como antaño se hacían misioneros.