Ganando tiempo

OPINIÓN

ESTRATEGIA del Gobierno ante la situación del proceso de paz. Es lo único que se ha conseguido hasta ahora. Es la consecuencia de la reunión con ETA y lo que ha ofrecido Rubalcaba en rueda de prensa, más con el lenguaje corporal que con sus palabras. Tiempo para esperar un cambio en el equilibrio de fuerzas del complejo MLNV, donde ETA manda y lleva la manija del proceso. Si Batasuna se decidiera a dar un paso más allá del que dio en Anoeta, el proceso tomaría unos derroteros muy importantes hacia la paz. Decir, alto y claro, que es tiempo de hacer política y dejar de lado la lucha armada, condenar la violencia terrorista, comprometerse a seguir cauces democráticos para cualquier aspiración en nombre de los utópicos derechos históricos de Euskal Herria. Tiempo para que, si se produce lo que antecede, Batasuna tome la manija del proceso de paz y no repita miméticamente lo de soberanía y territorialidad como precio para la paz. Tiempo a la espera de que se produzca algún movimiento carcelario por parte del Gobierno para distender, por parte del colectivo de presos y familias instando a ETA y Batasuna a emprender conversaciones que busquen con realismo el final de la tragedia. Esperemos que mientras tanto los asesinos en huelga de hambre no se conviertan en símbolos de otra escalada de violencia. Me preocupa la violencia callejera. Va a más. Engancha a la juventud nacionalista radical. Los vuelve a poner en la espiral que los lleva a formar parte de los comandos. Provoca temor, pesimismo e indignación en la sociedad, amén de cargar los discursos más radicales. Es muy importante alejar el recuerdo de los atentados. El tiempo sin terrorismo cala en la cultura del rechazo a tal metodología, es el mejor antídoto contra la espiral de la violencia con fines políticos. Tiempo, templanza, tenacidad. A veces hay que ser críptico en el mensaje, a riesgo de ser acusado de oscurantismo. Pero la experiencia me indica que la publicidad es enemiga de la eficacia en la resolución de los conflictos. Todo sería más fácil si hubiera consenso entre los grandes partidos. Si se cumpliera una de las premisas del acuerdo de Ajuria Enea. No utilizar nunca la violencia con fines políticos. Esto reza para Batasuna. Pero también para quien les calienta las heridas a las víctimas del terrorismo o trata de alcanzar réditos electorales de esta miseria.