¿SABE usted qué es el Senado? ¿Dónde está? ¿Quién es su presidente? ¿Conoce alguna decisión del Senado? ¿Cuántos senadores hay en España? ¿Y en su provincia? ¿Hay en su provincia más o menos senadores que en Madrid? ¿Quiénes son? ¿De qué partidos? ¿Cómo se eligen? ¿Ha escuchado alguna vez a un senador de su provincia pronunciarse sobre algún problema de su provincia? ¿O sobre cualquier problema de interés público? Si es capaz de responder a la mitad de estas preguntas, además de otorgarle el título de ciudadano modelo, habría que aprovechar su elevado grado de información para hacerle la pregunta del millón: ¿Cree usted que se justifica la permanencia del Senado tal como está?. Si la llamada Cámara Alta no ha conseguido en más de un cuarto de siglo que los ciudadanos tengan una idea aproximada de a qué se dedican y de dónde proceden sus 259 integrantes, si no logra que el Gobierno, sea del color que toque, haga caso de sus recomendaciones; si siguen pendientes propuestas de reforma que llevamos años escuchando, toca decisión urgente: o renovación a fondo o desaparición. Seguir por inercia y a cámara lenta no tiene sentido.