Las lecciones de la historia

ANXO GUERREIRO

OPINIÓN

EL 30 DE ENERO de 2005, un remedo de elecciones en Irak fue presentado por la propaganda oficial como el punto de no retorno hacia la pacificación y normalización política de aquel desdichado país. Quienes entonces discrepamos de las triunfalistas previsiones oficiales y anticipamos la trágica situación que hoy vive la antigua Mesopotamia no poseíamos dote adivinatoria alguna que nos permitiera realizar nuestro pronóstico, simplemente tuvimos en cuenta las terribles lecciones que al respecto proporciona la historia. La remota y la más reciente. En efecto, EE.?UU. ha sufrido en los últimos cuarenta años dos inequívocos reveses. Uno en Vietnam; otro en Irán. Con ambos países EE.?UU. desplegó en los años sesenta del pasado siglo una estrecha alianza militar y política. En Vietnam, por razones estratégicas en su lucha contra el comunismo, Washington desarrolló una participación militar activa, prolongada y muy costosa. En Irán, por razones económicas además de las estratégicas, patrocinó una masiva y costosa penetración de intereses financieros así como de equipo militar y asesores norteamericanos. En ambos países el Gobierno estadounidense se asoció con regímenes y dirigentes que eran, en Vietnam, incompetentes y corrompidos, y en Irán opresores, corrompidos y despreciados. El resultado es bien conocido: en ambos casos EE.?UU. tuvo que salir con el rabo entre las piernas y su imagen sufrió un enorme desgaste a causa de la mala reputación de aquéllos a quienes había apoyado. Cuanto más estrecho el abrazo, peor el resultado. La lección es evidente. El deseo de independencia nacional es la fuerza más poderosa de nuestra época. Infringir ese deseo es tocar el más sensitivo de los nervios políticos. Quien ignorando esta realidad actúe contra la conciencia de nuestro tiempo chocará con la determinación resuelta y universal de las personas de gobernarse a sí mismas. Si un gobierno es representativo, fuerte y eficaz, no tolerará el dominio extranjero. De nadie. Si el gobierno es débil, ineficaz, impopular, corrompido u opresor, podrá aceptar la sumisión a un poder extraño; pero entonces no será tolerado por su propio pueblo. Esto último es, precisamente, lo que está sucediendo en Afganistán e Irak. En el primero de esos países las cosas empeoran por momentos y, pese a los acuerdos adoptados por la OTAN en la cumbre celebrada esta misma semana en Riga, la situación no mejorará; y en Irak crecen al mismo tiempo la oposición al ocupante y el peligro de guerra civil comunitaria mientras el mismísimo Bush reconoce en público la incapacidad de Al Maliki para hacer frente a la situación. Así pues, no descarten ustedes que, mutatis mutandis , en Afganistán e Irak se repita lo que sucedió en Vietnam e Irán, y que EE.?UU., además de muerte, horror y destrucción sin límite, deje tras su retirada un incendio político y social de incalculables consecuencias para todos. Son los efectos que conlleva ignorar las lecciones de la historia.