29 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.
LA RUPTURA del diálogo social por parte de la CIG a dos días de que se celebre la asamblea del Bloque es preocupante. No es difícil ver en ella un ataque a Anxo Quintana, con una acción en la que priman los intereses de una facción del BNG. Al final, si se dificulta la consecución de un gran pacto por el empleo los más perjudicados serán los trabajadores.