EN ESTE intempestivo octubre, quizá porque diluvia y toca guarecerse en casa, Madrid se ha puesto a meditar y ha descubierto -¡oh sorpresa!- que existe una corrupción política galopante asociada al bum inmobiliario. El festín debe ser tan goloso que hasta el Consejo de Ministros ha oído campanas y ha abierto su manual de frases hechas para anunciar «tolerancia cero» (aunque, como casi siempre, sin medidas concretas). Por su parte, la prensa madrileña, que mientras su ciudad se multiplicaba por tres no se coscaba de nada, despierta estos días de repente y nos revela, con espanto y asombro, que alcaldes manguis de todos los colores se han puesto las botas a cuenta de los solares y las recalificaciones. Se agradece que nos abran los ojos. Aunque quizá algo ya se intuía: ediles que pasan del paro al A8; planes urbanísticos para amigotes; músicos de verbena que emergen de la vida municipal con un feixe de leiras caras; alcaldes con profesión de ingresos bajos que ahora moran en un palacete sobre la ría... Todos vimos cómo las urbanizaciones se disparaban sin que creciese la población, mientras se dejaba que los cascos históricos se arruinasen. Y todos conocemos las raíces del mal: - Concellos pelados . La carencia de ingresos de los Ayuntamientos lo vicia todo. Necesitan ya otra financiación. Hay grandes ciudades gallegas que son sepulcros blanqueados y sudan para mantener el mínimo ornato, porque no hay un duro. El suelo y el ladrillo se han convertido en su principal sostén. Especular o languidecer. No hay más. - Los atornillados: Cuando alguien lleva 16 años en el cargo es casi imposible que no se crea el mesías. La ética se ablanda, la soberbia sube y es más fácil sucumbir a la llamada del sobre. Limitar los cargos a ocho años sería una friega contra la corrupción. - Justicia sí... pero de aquela maneira : En el 2003 los Albertos fueron condenados por el Supremo a tres años de cárcel, por estafa en los terrenos de las torres KIO. No han ido a prisión ni se los espera. Y una duda: ¿Dónde estaban los fiscales y las investigaciones periodísticas en los largos años en que se labró el escandaloso sultanato de Roca en Marbella? La justicia no aprieta y el cacareado periodismo de investigación se quedó en un mercadeo de dosieres al servicio de las cuitas partidistas. - La financiación de los partidos . El gran talón de Aquiles irresoluto de la democracia española. Hace un año, tenían deudas vencidas con los bancos por 39 millones de euros y los intereses se les condonan por sistema. Los partidos, cúspide de nuestro modelo, son los primeros en driblar la ley y el cemento engrasa sus mohosas arcas. (PD: En Suecia acaban de echar a dos ministras. ¿Su falta? No asegurar a sus niñeras y no pagar el canon de la tele. ¿Qué habría pasado aquí? Nada).