Lamento por la empresa perdida

| YASHMINA SHAWKI |

OPINIÓN

LAS EMPRESAS son personas jurídicas sin sentimientos patrióticos. Su estructura está organizada para producir y obtener beneficios, al margen de la nacionalidad de sus propietarios o accionistas, y del territorio en donde se encuentren. A pesar de ello, no son entes abstractos sin ningún tipo de vinculación con las personas que dependen de ellas ni con las localidades en las que están ubicadas. Desde la relación afectiva de los vecinos con los emprendedores hasta las sinergias sobre la economía local, todo hace que la empresa, sobre todo si es grande, sea muy relevante para la ciudad, la región o el país donde se ubica. Para muestra, la reciente opa amistosa sobre Fadesa. El propietario del 54% de las acciones, un empresario hecho a sí mismo y vinculado a su tierra, decide vender, y buena parte de Galicia, con A Coruña a la cabeza, se sacude lastimosamente. Ahora que no hace más que hablarse del I+D como la panacea que atraerá más inversiones y desarrollará la economía de nuestra región, resulta incongruente que una compañía surgida para obtener beneficios ejerciendo el simple oficio de constructor sea calificada como el último bastión empresarial de nuestra comunidad autónoma. Demasiados vestigios de una economía muy aislada del resto de España y liderada por emprendedores que han logrado hacer un imperio, fundamentalmente, en el sector secundario, nos hacen perder de vista el futuro de Galicia, que debe dirigirse hacia el apoyo de nuestros profesionales más preparados y las nuevas tecnologías, la industria audiovisual, la producción de energía limpia, la investigación farmacéutica y alimentaria, etcétera. No podemos seguir fomentando la Galicia verde, de gaitas y marisco, que especula, vive de subvenciones y se lamenta de su mala suerte. Si estamos en el vagón de cola de la economía española y europea es por nuestra tendencia a aferrarnos al pasado. Fadesa ha sido adquirida por una empresa madrileña; lamentable. Pero no es el fin de mundo si, de una vez por todas, reaccionamos de forma positiva y creativa en lugar de laiarnos tanto.