La Ciudad de la Locura

OPINIÓN

VAMOS a tener que empezar a dejar de apuntar la Ciudad de la Cultura en el debe del Gobierno de Manuel Fraga y Pérez Varela y cargárselo en el debe de este bipartito. Porque después de más de un año de gobierno, Touriño y los suyos han asumido el faraónico proyecto de don Manuel al reconocer que aún desconocen a qué van a dedicar el gran monumento a la insensatez, pero que ellos siguen adelante, entre otras cosas porque no quieren pasar a la historia por haber utilizado la piqueta y la dinamita para demolerlo. Fíjense qué dos. El presidente Touriño dice que «a obra foi concibida como un mausoleo do ex presidente da Xunta». Pero él la mantiene aun sin saber para lo que puede servir. Y la conselleira del ramo, es decir, la de las subvenciones, ayudas y compadreos con esa permanente sonrisa profidén, dice que «non é un proxecto que nosoutros faríamos», pero también sigue adelante. Eso sí, después de haber tenido la genial idea de cambiarles el nombre a los dos edificios paralizados, que ya es bastante cambiar, teniendo en cuenta que tampoco podemos esperar mucho más de ellos. Y en esas estamos. Sin saber para qué nos va servir una de las mayores inversiones de nuestra historia. El problema no es que Pérez Varela le haya querido hacer un monumento a don Manuel con el dinero de todos, que por eso ya se les pasó factura. El problema está en que los que les sucedieron, entre otras cosas porque hicieron bandera contra la Ciudad de la Cultura, dicen, ahora que ya tienen coche oficial y despacho, lo mismo que nos dijeron los otros. Es decir, que van a seguir enterrando cientos de millones de euros en el monte Gaiás. Así que mientras nos pasamos el día viendo de dónde sacamos cuatro duros para rematar las infraestructuras y mejorar la sanidad y la educación, nuestros notables siguen obcecados en hacer lo que no deben, con el sólido argumento de que no tienen ni una sola buena idea. Bueno, al menos una sí. La de cambiarle el nombre de Ciudad de la Cultura. Pues pueden ir pensando en lo de Ciudad de la Locura. Que vendría muy a cuento porque todo esto parece una historia de chiflados.