Saltaron los plomos

| VÍCTOR MORO |

OPINIÓN

27 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL SECTOR eléctrico nacional nace de mano de instituciones financieras que promovieron las primeras inversiones en períodos de liquidez abundante, orientando recursos propios y ajenos hacia rentabilidades aceptables. Eran tiempos en que bancos como el Hispano-Americano, Central, Español de Crédito, Bilbao, Vizcaya o Pastor impulsaron las grandes obras hidráulicas o el aprovechamiento de recursos mineros para la generación eléctrica en un país de industrialización incipiente. Todo insensiblemente ha cambiado, y ahora, bien por fracasos en algunas inversiones, por sugerencia del órgano regulador receloso de inversiones industriales excesivas o por limitación de recursos, las entidades financieras redujeron sus compromisos directos en la empresa eléctrica, o la abandonaron. Ahora surge un nuevo protagonista en el sector energético nacional: las grandes empresas constructoras, que tras un largo período de provechosa actividad en las grandes obras públicas nacionales, han desarrollado un músculo financiero importante y nadan en liquidez que urge rentabilizar diversificando inversiones. Ahora, el dinero de posible inversión directa está en las grandes constructoras, que han iniciado una agresiva política de diversificación en servicios aeroportuarios, autopistas y medio ambiente, al que sigue el eléctrico y otros que vendrán. La irrupción inesperada de Acciona (Entrecanales) tomando en plena opa participación en Endesa ha hecho saltar los plomos en el sector y el cortocircuito se prolonga cuando ACS (Florentino) entra en Iberdrola con otra participación significativa. Al mismo tiempo, la UE ha desautorizado a la Comisión de la Energía y, por ende, al Ministerio de Industria y al Gobierno, abriendo paso a la alemana E.on, que respondió al pulso de Acciona elevando su oferta a 35 euros por título. Las espadas están en lo alto y hay opiniones para todos los gustos. Cualquier desenlace es posible, pero es bueno que una operación meramente empresarial se circunscriba al ámbito que le es propio, sin interferencias políticas precipitadas. Desde Galicia, no se puede permanecer ajeno a estos movimientos, por cuanto importantes recursos de generación de Endesa, Iberdrola y Unión Fenosa son gallegos. Con absoluto respeto a las concesiones vigentes, es necesario potenciar la generación gallega para favorecer posibles beneficios tarifarios en aquellos territorios que sufren los efectos perversos de la generación. Las instituciones catalanas no han dicho su última palabra. Tanto Repsol como Gas Natural subieron en Bolsa. Todo un síntoma. Su apoyo financiero, la Caixa, está haciendo liquidez a marchas forzadas. Pueden producirse nuevas sorpresas. Todavía no ha bajado el telón.