CÉSAR CASAL GONZÁLEZ
26 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.SOMOS campeones del mundo de casi todo, menos de fútbol. La última vez, nuestras torres, Gasol y cía, asombraron en Japón. Hemos mirado al resto de los países desde arriba en waterpolo, en balonmano, en fútbol sala, en tenis, en hockey sobre patines, en hockey sobre hierba... Nos falta el fútbol, justo de lo que más alardeamos. Somos especialistas en quedar campeones del mundo de fútbol sin jugar. En la prensa. Y así no vale. En Irlanda del Norte se rieron de nosotros. Es lo que hay. Creo que fallan los jugadores, y los entrenadores. Creo que falla la federación. No puede ser una casualidad que el deporte más practicado y amado sólo haya conseguido en más de medio siglo un cuarto puesto en 1950, un campeonato de Europa en 1964 con Franco en el palco y un segundo puesto europeo en 1984. Algo falla. La culpa no es sólo de los árbitros (contra Corea en el 2002). Nuestro jugador franquicia, que dirían en la NBA, o sea, la estrella, es Raúl, un futbolista que es como una falla: explotó a lo grande, pero ahora sólo queda ceniza. Pujol no es central. Lo descubrirán en el Barça, donde terminará jugando de lateral con la llegada de Thuram. Sobran los mediocentros que sólo aportan mucho toque, pero poca profundidad. Están bien para el futbolín. Y no hay goleadores. Para ser un goleador hay que tener hambre de todo y en el fútbol se vive demasiado bien. Pero gran parte de la culpa es de la federación y de los entrenadores. La generación histórica de seleccionadores, Kubala, Muñoz, Aragonés, es un bluf . Cromos pasados de fecha. Faltan técnicos que trabajen con seriedad, que no se dejen llevar por el humo de la prensa. Mientras las cosas no cambien, seguiremos con el cuento de la lechera: campeones del mundo en decir que vamos a ser campeones del mundo de fútbol. cesar.casal@lavoz.es