Morto de fame

OPINIÓN

UN SERVIDOR es un morto de fame. Que dicho así debe de ser algo gravísimo, infausto y pérfido, porque me lo ha llamado un delincuente y un malhechor, y se supone que siempre acusas a los demás de algo más grave de por lo que tú estás condenado. Así que un servidor, y todos cuantos nos dedicamos a este oficio, somos unos mortos de fame, a decir de un hombre instruido, perspicaz y culto que pone su sabiduría al servicio de los demás. Al alcalde de Toques, Jesús Ares, la libertad de expresión, el derecho a la información y la transparencia informativa le repugnan. Parece mentira que sea un servidor público, pero es así. El alcalde, que es uno de los personajes más deleznables y nauseabundos con los que se tropezó este morto de fame, acaba de ser condenado por agredir a la prensa. Antes lo fue por un delito vil y asqueroso como es abusar sexualmente de una menor, aprovechándose de la amistad de su padre. El ilustre alcalde tiene el mérito de seguir contando con el apoyo de sus vecinos, muchos de los cuales se sumaron a la caza del periodista. Y también con el beneplácito del Partido Popular, que es la formación por la que accedió a la Alcaldía, y que a día de hoy aún no ha procedido a su expulsión. Y es que ante un asunto tan dudoso como parece ser para los responsables populares una condena por abusos sexuales a una menor, el cuarteto de los Mariano, Feijoo, Acebes y Zaplana no ha tenido tiempo de tomar una decisión, entretenido como está en desentrañar conspiraciones islamistas-etarras-policiales-socialistas-mediáticas-antipatriotas. Y ahí tenemos al eminente y egregio alcalde abusando de menores y acusando a un servidor de famélico. Y así están las cosas. Puede que uno se muera siendo un morto de fame, como vaticina este eximio personaje. Pero jamás pondrá la mano encima ni abusará de una inocente cría. Porque una cosa es ser un morto de fame, y otra, ser un delincuente.