LA herencia envenenada que el fraguismo le legó al bipartito absorbió 48 millones de euros de los primeros presupuestos del autodefinido como Gobierno del cambio. La dimensión de la cifra se percibe cuando se reconvierte a pesetas: más de cinco mil millones. El próximo año, el bipartito volverá a destinar el 28% del presupuesto de la Consellería de Cultura al engendro indefinido que emerge en las laderas del Monte Gaiás, al pie de la autopista AP-9 a su paso por Santiago. ¿Dónde está el cambio? A 16 de septiembre de 2006, ya se sabe que la Xunta seguirá enterrando millones durante el próximo año en un proyecto que nació sin mesura ni medida, propio de concepciones faraónicas e impropio de un territorio que ocupa los antepenúltimos escalones de Europa en servicios sociales, renta per cápita, nivel de pensiones... Otros cuarenta y muchos millones de euros irán a parar al engendro en el 2007, a pesar de que ni antes Fraga ni por ahora el bipartito han sido capaces de explicar el por qué y el para qué de la Ciudad de la Cultura. La mayoría de las propuestas que se han dejado entrever en los foros de ideas creados por PSOE y BNG son tan etéreas como la original del fraguismo. Por eso no se puede hallar una pizca de lógica en la decisión de la Xunta de presupuestar un gasto millonario para el próximo año en Gaiás, cuando todavía no se sabe qué hacer en el monte para que Galicia y Santiago obtengan una rentabilidad acorde con una inversión que -si no se frena- va a superar los 360 millones de euros.