TAL DÍA COMO hoy, 4 de agosto, en 1526, falleció Juan Sebastián Elcano, marino de Guetaria (Guipúzcoa), cuyo escudo de armas, concedido por Carlos I, «Primus circumdisti me» sobre la bola terrestre, figura en el buque que lleva su nombre y que hace referencia a su condición de ser el primero en dar la vuelta al mundo. Tras la muerte en Filipinas del capitán de la expedición, el portugués Fernando de Magallanes, que había dado ya su nombre al estrecho en el extremo sur de América, Elcano, oficial de mayor edad, asume el mando de la expedición al frente de la nave Victoria, única de las cinco que formaban la escuadra que consigue regresar, tras doblar el cabo de Buena Esperanza y tres años de dura travesía, a Sanlúcar de Barrameda, el 8 de septiembre de 1822, zanjando la polémica de miles de años sobre si la tierra era plana. Después participó activamente en las Juntas de Badajoz y Yelbes, que pusieron fin al conflicto con Portugal por las Islas Malucas, alistándose en Portugalete en la armada de Loaisa rumbo a dichas islas, en cuya travesía falleció víctima de escorbuto, arrojando sus hombres el cadáver en alta mar en el Pacífico como digno final para el más grande de nuestros marinos. Lleva su nombre el buque escuela de la Armada española, que ha dado más de diez veces la vuelta al mundo y cuya majestuosidad puede apreciarse a partir del 7 de agosto en el puerto de A Coruña con motivo de la Regata del Cincuentenario de grandes veleros. Juan Sebastián Elcano entregó su vida por España. «Dulce et decorum est pro patria mori». Eran otros tiempos, y no parece que ello esté de moda ahora en estos momentos de relajación de la moral de la vida social y ausencia de patriotismo, en que ni siquiera parece que lo esté vivir por la patria cada instante. Justo es, al menos, reconocer, en su justa medida, a los grandes hombres de nuestra historia como a quien, a través de este recordatorio, se pretende rendir modesto homenaje.