Tres

CÉSAR CASAL GONZÁLEZ

OPINIÓN

SER adolescentes es una de las cosas más complicadas que hay. Las hormonas se vuelven locas y los vuelven locos. Chocan entre sí en territorio de nadie. Se acabó el arrullo de los cuentos infantiles. De reyes de la casa a enormes interrogaciones con pelo. De adorar a sus padres a no soportarlos por momentos. Viven cada día como si fuera el último. Aún no saben que están al comienzo de la novela. Una encuesta con chicos de entre 14 y 18 años subraya que Fernando Alonso, Iker Casillas y Estopa son su trío de ases. Si se fijan los tres, (cuatro, Estopa son dos hermanos) tienen en común que son famosos y ganan mucho dinero. Traducción: la vida consiste en el triunfo y la pasta. Analicemos los méritos. Alonso gana grandes premios. Fue campeón del mundo y puede repetir. También hace extraños gestos sobre el monoplaza, como imitaciones de animales, cada vez que triunfa en una carrera. Iker Casillas es un portero que no hay delantero que lo saque de sus casillas. Es un chaval majo. Estopa va más allá. Son la cara rebelde de la encuesta. Ganan dinero y son famosos, pero no tanto como los otros. Pero van contra corriente. Critican lo establecido. Son frescos. Escaparon de una cadena de montaje para convertirse en estrellas de música. Ya tienen tablas. Me divierten mucho. Sus letras las trae el viento de la calle. Es lógico que los chavales voten por ellos. Me parecen bien sus elecciones. Pero el paso del tiempo les hará ver que no todo es dinero y fama. El dinero es frío y vuela. La fama, humo. Me hubiese gustado que a esa edad de corazones acelerados los chavales hubiesen votado por algún poeta. Por Ángel González, que es un ángel y el mejor poeta español vivo. El hombre que escribió que las palabras «hacen un ruido melodioso o triste, lo mismo que dos cuerpos que se aman». cesar.casal@lavoz.es