Paz, Shalom, Salam

FEDERICO FERNÁNDEZ DE BUJÁN

OPINIÓN

21 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

DÍAS pasados pudimos ver una imagen sobrecogedora. Me refiero a unas adolescentes que escribían mensajes de amor envuelto en horror en los proyectiles dispuestos para ser utilizados por la aviación israelí en su acción de bombardeo de las posiciones de Hezbolá en territorio libanés. No tengo criterio cierto para realizar valoración alguna sobre estas acciones militares. Mi reflexión quiere trascender el presente y adentrarse en esa región de los buenos propósitos que no renuncia a la búsqueda de un futuro de paz. En el arameo judío, el término Shalom es un don de Dios que indica paz. Además, es un saludo por el que se desea el bienestar del otro. En la tradición hebrea, Shalom es uno de los nombres de Dios: todo Shalom está en Dios. El Shalom judío tiene un significado similar en el islam. La paz se expresa en árabe con la voz Salam . Para el musulmán, la paz, individual y social, es consecuencia de la sumisión a Alá, Dios creador y señor del universo. Para el cristianismo, la paz es también un don divino. Su Dios es Señor de la paz. La conducta del hombre es expresión de las convicciones de su corazón. En un pasaje evangélico, Cristo afirma: «De la abundancia del corazón habla la boca». La sentencia responde probablemente a un proverbio judío del que se encuentran fórmulas semejantes en la tradición musulmana: la lengua traduce los secretos del corazón y expresa el interior del hombre. No es posible concebir que esas jovencitas hayan actuado por propia iniciativa. Los responsables de su perversión son quienes han sembrado el odio en su corazón. Su dedicatoria, escrita en un instrumento de muerte, supone la negación de cualquiera de las tres religiones tan presentes en esa Tierra. ¡ Ojalá en Oriente Medio, esa tierra tres veces santa, resuenen de nuevo esas voces -Shalom, Salam-, y desde ellas se construya la anhelada paz!