El Líbano se cuela en San Petersburgo

| INOCENCIO F. ARIAS |

OPINIÓN

PUTIN había hecho los deberes adecuadamente. El desmesurado precio del petróleo ha devuelto a Rusia -es la segunda productora y la primera de gas del mundo- una importancia que no tenía desde hace décadas. Su economía viene creciendo a un 6% y el país está entre los mayores productores de otros materiales importantes: níquel, platino, aluminio, paladio, etcétera, vitales para la industria automovilística y aeroespacial. En los últimos años, y a cambio de ciertos compromisos en la escena internacional, Rusia había logrado ser incorporada al G-7, un selecto grupo de naciones ricas, democráticas e industrializadas, calificativos que sólo con magnanimidad se pueden aplicar a la gran nación eslava. Recientemente había incluso conseguido ser la anfitriona del cónclave de este año. Era la entronización de Putin en la reunión de San Petersburgo, ciudad de la que había sido teniente de alcalde y a la que ahora volvía como un nuevo zar. Tiene el 70% de aceptación en su país, y como anfitrión reforzado de los poderosos de la tierra -Estados Unidos, Japón, Alemania, Gran Bretaña etcétera-. Corren tiempos distintos de cuando en la época de Yeltsin una Rusia debilitada llamaba a la puerta del G-7 y los países ricos se esforzaban en democratizar y apuntalar a un país encogido y empobrecido. Ahora Putin -el petróleo y los 75 dólares por barril son un regalo inaudito del Dios de todas las Rusias- llegaba crecido. Ante las críticas occidentales del autoritarismo creciente emanado del Kremlin que cuestionan la seriedad de la democracia rusa, se había permitido decir hace días en la televisión que las censuras occidentales encubrían estrictamente el deseo de debilitar a Rusia y que su país construiría la democracia a su manera. La puya a Occidente parece injusta, pero prueba la seguridad que da al Kremlin su nuevo poder. La reunión bilateral Rusia-EE.?UU. que precedió a la Cumbre de los G-8 tuvo un regular inicio. Estados Unidos no levantó su veto a la entrada de Rusia en la Organización Mundial de Comercio dado que Moscú remolonea ante la entrada de los cereales americanos en el país y el Senado americano se opondría a cualquier medida que no la contemple. A cambio, los dos gigantes han decidido cooperar formalmente para que el armamento nuclear no pueda caer en manos de los terroristas. En la reunión de los ocho, el Líbano ha alterado radicalmente el temario. La cuestión de la energía -Rusia suministra más del 25% de la que consume Europa- ha pasado a segundo plano con los rusos no queriendo ratificar la Carta de la Energía que daría el acceso de fuentes energéticas en el país a compañías extranjeras. En el tema medioambiental, Estados Unidos sigue sin querer firmar Kioto para reducir las emisiones de gases; pero, atención: los ocho han hecho una referencia amable a la pertinencia de la energía nuclear. Hay coincidencia en la base de los problemas de Corea del Norte aunque discrepancias a la hora de hincarles el diente. Rusia aún es reacia a imponer sanciones. Aunque la divergencia también existe en el Líbano, Putin ha dicho por ejemplo que no sabe si Israel, con su intervención, persigue sólo defenderse o busca algo más. El líder ruso no ha vacilado en subrayar, en el documento conjunto oficial, la responsabilidad de Hezbolá en el inicio de la crisis y la censura a quienes les apoyan (alusión velada a quienes les apoyan -Siria e Irán-). En ese sentido ha ido más allá que algún líder occidental. En la reunión han abundado, con la excepción de Bush, los comentarios críticos sobre la reacción «desproporcionada» de Israel, que ya ha causado más de 100 muertos y enormes daños materiales en el atormentado Líbano. Sin embargo, la comunidad internacional responsabiliza con fuerza a Hezbolá en el desencadenamiento de la crisis por su acción temeraria y gratuita al raptar a dos soldados israelíes y matar a cinco. Todo ello siendo un grupo integrante del gobierno del Líbano. El golpe de mano de Hezbolá -¿intento de su aliado Irán de hacerse notar en momentos en que se le acorrala en el tema nuclear?- ha sido y, esto es primicia, criticado por dirigentes oficiales de Arabia Saudí, Jordania y Egipto, alguno de los cuales le achaca haber dado un mazazo al proceso de paz en Oriente Medio. Mazazo, de unos y otros, lo ha habido.