¿Sodomía en el área?

JUAN J. MORALEJO

OPINIÓN

17 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

GOLPE franco o saque de esquina. El área rebosa mocetones a marcar y a que no marquen. Hay riesgo cierto de lo que a algunos metafísicos de la retransmisión deportiva les he oído llamar contacto , y contacto en cotas y formas espectaculares. Me refiero a los crisóstomos o picos de oro , que, tras marcar Francia, aseguran que también Italia tendrá que marcar para empatar y que no le conviene ir por detrás en el marcador ya que, de terminarse el partido con el tanteo actual, gana Francia. Pero volvamos al contacto y a las comillas que le ponemos como contacto que no es el de siempre, la acción y el efecto de tocarse, y que en el fútbol, que no es ballet de ángeles -lo era solamente del Ángel Caído, Zizou Zidane-, es absolutamente inevitable. Hay contacto para los poncios del micro en todo cuanto el reglamento registra y sanciona como leña, plantillazo, codazo, zancadilla, empujón, agarrón y un largo etcétera de marrullerías con el balón en juego, pero con el balón muy en segundo plano de atención y de intención. Volvemos al golpe franco o al saque de esquina, el área rebosa y el balón no está todavía en juego. El contacto borda el virtuosismo, se hace hipermacrocontacto y se especializa en mil toqueteos, tocamientos, magreos, sobeos, manoseos, frotamientos, fricciones, tientos, abrazos, llaves, presas, agarrones, trabas, arrimes, placajes, etcétera, y todo ello transmitido vía satélite para que se vea en cinco continentes por TPM-1, es decir, el Total de la Población Mundial menos Uno, que es el árbitro, que no tiene vía satélite y está vanamente empeñado en que la barrera no se le adelante. Empeño tan vano como pretender que la barrera espere con las manos detrás, no delante, el pepinazo de Roberto Carlos, por más que el tal pepinazo tenga vocación de nubes. Tengo la impresión de que está a caer el día en que el árbitro e instancias deportivas superiores tendrán que enterarse de ese amasijo de infracciones en el área cuando se espera el balón y la saña de marcar se topa con la saña de que no te marquen. Está a caer el día en que, más presumiblemente de defensa a delantero que de delantero a defensa, nos transmitan urbi et orbi una flagrante sodomía, único contacto que se echa en falta ya y que of course! deberá ser cortado en seco porque, además de estorbar, más que impulsar, el remate del delantero (o, en su caso, la acción defensiva), es muy inconveniente en un estadio al que asisten cientos y cientos de menores a los que papá lleva para sacárselos de encima a mamá, o para que vayan haciendo afición y ¡quién sabe! cualquier día se den al toqueteo en el área; pero, aun en este último supuesto, es pronto para que el menor vea, aprenda y proyecte ciertas mañas que son más para el disfrute en privado que para amolar en público. Bueno, me enrollé porque que mi intención era decirles que para ganarle a Francia los centrocampistas tenían que pasarle el balón más veces a Joaquín o a Torres que a Puyol y Casillas.