A MARIÑA queda lejos de Santiago. No sentimos la presencia de la capitalidad lucense, quizá por ser un territorio con patrimonio, cultura y costumbres diferenciadas de la Galicia interior que reza en la catedral de la ciudad entre murallas. Ha pasado un año de aquellas elecciones que se movían entre dos ofertas muy concretas. Seguir la senda marcada durante los últimos quince años. Cambiar de senda en lo ideológico y en la gestión pública cuyos efectos se noten al salir de nuestros domicilios. Los jóvenes ciudadanos españoles piden públicamente una vivienda digna, que es tanto como exigir, también en Galicia, la intervención de los poderes públicos para equilibrar salarios y precios. Están gritando algo que a los socialistas debería sonarles a muy conocido: «La vivienda es un derecho, no un negocio». Esos gritos en A Mariña parecen que los apaga el ruido de la mar y el viento. Sólo así se explica que los concellos se hayan lanzado a una carrera de licencias para obras con tres consecuencias. Se están cargando el medio natural. Están contribuyendo a la especulación dura y pura de los ladrilleros. La escalada de los precios ya es incompatible con el poder adquisitivo de nuestros muchachos. ¿Y qué dicen en Santiago? «Vamos mirar de ver¿». Hasta el próximo otoño no comenzará la puesta en escena de medidas que delimiten el crecimiento en la costa y protejan el litoral, pero habrá que esperar dos años y medio para una ley sobre el paisaje y otra del suelo. Mientras, un informe de próxima publicación demuestra que los jóvenes españoles de hoy son la primera generación que vivirá peor que sus padres, cuestión que tiene mucho que ver con: condiciones laborales, sueldos e inaccesibilidad a la vivienda. A ver quién convence a esos jóvenes ciudadanos para que voten en mayo. A ver quién les explica el estado de las promesas para el cambio. Sigo en A Mariña. Promesas de adecuación sanitaria mediante ampliación del hospital sito en Burela. Promesas de PAC para Foz. Promesas, cada vez que hay muertos, para suprimir los puntos negros de las carreteras. Necesidad de un parque comarcal de bomberos. ¡Silencio, no molesten que sus señorías están pensando! Ahora son los del «antiguo régimen» los que demandan gestión al nuevo Gobierno. Y los del cambio, los que se esconden y dicen habrá que esperar a que terminen de hacer lo que están haciendo. ¿Qué hacen?