LA DIVISIÓN AZUL PARTE HACIA RUSIA Despedidos por miles de personas antes de iniciar su marcha hacia el frente ruso, los 18.000 primeros voluntarios que pelearían contra Stalin a 52 grados bajo cero eran los peones de la gran jugada diplomática de Franco y Serrano Súñer para no meterse en una segunda guerra.
04 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La sorpresiva operación Barbarroja contra la Unión Soviética por parte del Ejército alemán fue como un inyección de adrenalina para los jóvenes falangistas en junio de 1941. Tras tres largos años de lucha fratricida en España, el nuevo campo de batalla en las frías estepas rusas era su gran oportunidad para seguir peleando contra su enemigo acérrimo, pero esta vez en su propio territorio. La Fundación División Azul, que agrupa a los veteranos de este cuerpo expedicionario, habla de una manifestación «espontánea» que, dos días después de la invasión alemana, se concentra frente a la Secretaría General del Movimiento en la calle Alcalá de Madrid clamando venganza. Ante esta multitud, Ramón Serrano Súñer, cuñadísimo de Franco y cerebro de la diplomacia del recién instaurado régimen fascista ?favorable a una política de alineamiento con las potencias del Eje?, pronunció esta célebre pieza de la propaganda política. «Camaradas: no es tiempo de discursos. Pero es el momento de que la Falange dicte su sentencia condenatoria: ¡Rusia es culpable! Culpable de nuestra Guerra Civil. Culpable del asesinato de José Antonio, nuestro fundador. Culpable del asesinato de tantos camaradas y de tantos soldados que cayeron en la guerra provocada por la agresión del comunismo ruso. La destrucción del comunismo es condición necesaria para la supervivencia de una Europa libre y civilizada». Este fue el bagaje ideológico que llevaban los en principio 18.000 voluntarios que recibieron el nombre de División Azul por el color de la camisa oficial de la Falange ?que nutrió buena parte del contingente?, aunque en el campo de combate utilizaron el gris de la Wehrmacht. Los primeros soldados partieron entre el 5 y el 13 de julio hacia la población alemana de Grafenwöhr y allí recibieron una instrucción intensiva rebautizados como la 250 división de infantería de la Wehrmacht y bajo el mando del general Agustín Muñoz Grandes. En agosto parten hacia Polonia y desde la población de Suwalki emprenden una caminata de 1.000 kilómetros hacia el frente del río Wolchow. Las levas Las bajas en el frente ?cerca de 5.000 en total? se van cubriendo con sucesivas levas, algunas de ellas bajo coacción. Aunque hay historiadores que refieren el alistamiento de izquierdistas que después se pasarían al bando soviético aprovechando su paso por la división española. Finalmente, por la División Azul pasaron algo más de 46.000 hombres. Un año más tarde, los combatientes españoles son escogidos para participar en el asalto definitivo a Leningrado, lo que da cuenta de la pericia militar de un ejército de voluntarios que, no en vano, se habían bregado durante tres años en la Guerra Civil española. Muchos de ellos fueron condecorados y la escuadrilla aérea Azul, formada por pilotos españoles, derribó 156 aviones soviéticos. En 1943, la estrategia de Franco de contener las presiones de Hitler con este batallón de voluntarios cambia al modificarse la correlación de fuerzas en la Segunda Guerra Mundial: los aliados pasan a tener la iniciativa. Un brutal ataque de los rusos que causa 2.252 bajas entre los españoles también influye en la retirada escalonada de la división. Varios miles de combatientes se niegan a dejar la guerra y algunos, como Miguel Ezquerra, terminarían defendiendo a la desesperada el búnker de Hitler en Berlín con el uniforme de las SS.