Doctrina y dicterios de ETA

| PABLO MOSQUERA |

OPINIÓN

TXAPOTE fue jefe de comando cuyos méritos asesinos lo llevaron a la cúpula de ETA. Allí se ascendía por méritos de guerra. Pertur desapareció y todo indica que fue víctima de la disidencia con los guardianes del mito de la guerra santa por los derechos históricos del pueblo vasco. ETA sigue llevando la manija del MLNV ante un previsible proceso de diálogo con el Estado y sus representantes políticos en Euskadi (dos mesas). Para ello reparte doctrina y dicterios a través de comunicados que tienen al Estado, a los partidos, a la sociedad y a su mundo libre y encarcelado como receptores. Lo primero es dejar claro quién manda. Parecía que Batasuna había logrado hacerse con el mando en Anoeta. Hoy no está nada claro, salvo que se hayan repartido los papeles y a ETA le toque hacer de «poli malo», así como tranquilizar a los defensores de la ortodoxia aberzale. La doctrina de ETA es el mito de la agresión al pueblo vasco y el papel de la organización llamada a ser los cruzados que liberen los santos lugares de Euskal Herria. Los dicterios están en las aspiraciones de ETA, ante Francia y España, en nombre del pueblo vasco. Me gustaría saber si Batasuna opina lo mismo. Me gustaría saber si los presos, a estas alturas de su privación de libertad, y a la vista del fracaso de la lucha armada, opinan lo mismo. Aquí puede estar la clave del proceso. Hay, de por medio, un grave conflicto cultural. De tanto vivir aislados, sólo han logrado retroalimentarse con su propio discurso. Se lo han llegado a creer. Han hecho de la construcción de una Euskal Herria socialista, por cualquier método, eliminando toda disidencia interna o externa, el núcleo intangible del delirio de su esquizofrenia. Necesitamos tiempo de paz para que se rompa el autismo. Para que su cultura se mezcle con la de los demás. Y Batasuna puede ser la lanzadera. Cada día que no matan, no sólo vivimos mejor, es que su mundo se parece más al nuestro, por ósmosis, ya que los asesinatos y la clandestinidad los refuerzan más en los contenidos de su cultura primitiva e impositiva. Txapote es la mejor prueba de esa cultura. Volvería a repetir lo de Miguel Ángel Blanco, o lo de Ordóñez, como parte del servicio a la cultura. El éxito del proceso está en ganar tiempo para que la cultura primitiva se disuelva en la cultura superior. Batasuna debe ser el interlocutor tanto en el MLNV como ante el Estado.