EL 43% de los positivos por alcoholemia en los controles de tráfico se deben a la cerveza (La Voz, 23-6). En la radio oí que alguien se extrañaba de que diese positivo con tres cañas. Vamos a suponer que una caña tenga 20 centilitros (200 mililitros), como dicen los anuncios de promoción de las virtudes de la cerveza, que no cabe ninguna duda que las tiene. Hay bares en los que sirven cañas cutres mediante el truco del vaso espitifláutico; en ese caso habría que acomodar los cálculos a esa circunstancia. Vamos a suponer también que tiene una graduación alcohólica media de 4,5% en volumen: 4,5 mililitros de alcohol por cada 100 mililitros de cerveza. En la etiqueta de una cerveza envasada se puede consultar el grado alcohólico y su volumen. Si es a granel (a presión) habrá que preguntar. Con los supuestos anteriores, cada caña contiene 9 mililitros de alcohol (2x4,5) y tres cañas 27 mililitros, que equivalen a 21,6 gramos de alcohol (su densidad es aproximadamente de 0,8 g/ml). Si esa cantidad se divide entre los cinco litros de sangre que tenemos, da una tasa de 4,3 gramos de alcohol por cada litro de sangre, con lo cual se rebasarían todos los niveles permitidos para conducir y su detección podría acarrear la pérdida de 6 puntos (al menos 4) en el nuevo carné. Lógicamente no todo el alcohol va directamente a la sangre y, por lo tanto, la tasa será menor, pero no es nada extraño que con tres cañas se rebase el nivel de alcohol permitido para conducir. Si va a conducir lo mejor es que beba agua (0% en volumen).