Descontento

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA | O |

15 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

OSCAR Wilde, siempre brillante e ingenioso, decía que el descontento es el primer paso en el progreso de un hombre o de una nación. Si es así, bien podemos decir que estamos en el buen camino. Mariano Rajoy está descontento con José Luis Rodríguez Zapatero, y éste le corresponde lealmente y sin acritud. En el PP aseguran que en España todo iría de maravilla si el presidente del Gobierno no hubiera hecho nada, como dicen que no ha hecho en economía, razón por la cual lo de los dineros todavía no se ha descuajaringado. En el PSOE recuerdan el bigote jacobino de Aznar para traer a colación el descontento que crispaba a la nación en aquellos años de semi-autoritarismo (que es el término puesto de moda por la politóloga Marina Ottaway para referirse a lo que hacen líderes como Vladimir Putin, Hugo Chávez, el bielorruso Lukashenko o el rey de Marruecos, Mohamed VI). Por descontentos no va a quedar. España tiene asegurado su futuro porque tiene garantizados sus descontentos venideros. Ni con ETA ni sin ETA, ni con Estatut ni sin Estatut, ni con inmigrantes ni sin inmigrantes, ni con seguridad ciudadana ni sin ella. No hay cuidado: no está a la vista el día en que los contentos de unos y otros coincidan. ¡El progreso es nuestro!