FUE noticia el oso que en O Courel ourensano casi se nos hace aureano del Sil y lo pillaron en su viejo vicio de la miel y las colmenas. Nota culta para que no te me acuestes sin saber una cosa más: el oso es en ruso el medvéd o comedor de miel , un eufemismo con que se alude y se elude a la vez un tabú, tal como aquí el golpe también es aludido y eludido como zorro , raposo , xatentendo , Don Pedro , o das pitas ¿ Bueno, lo principal es que vamos entrando en razón y el oso salió vivo de su gira y no hubo ningún apicultor cabreado ni ningún cazador deportivo que nos lo emplomase. Bueno, a lo peor Acebes todavía tiene pendientes con nuestro oso las cuentas del que se comió a Favila hace muchos siglos y muchos bachilleratos. Tengo a la vista informe de que nos quedan entre 420 y 650 lobos. Ya sé que muchos tienen sus razones para ¡menos lobos!, pero con que espabile la Administración en sus deberes, los conflictos y desacougos por el lobo bajarán en picado y mantendremos lo que otros lamentan haber perdido o exterminado. Hoy te acostarás sabiendo dos cosas más: el lobo está, con el oso, el jabalí y algún otro, en el cuadro de honor de la fauna de nuestros antepasados indoeuropeos, son animales con cuyo nombre te honrabas en hacerte el tuyo en plan Sitting Bull: si eres Adolfo o Ataúlfo tu nombre es memoria germánica de la nobleza del lobo en un cuadro de honor en el que no están ni el conejo, ni la faneca, ni la cabra ni, sobre todo, los cabritos, a los que habría que dejar en un foxo para que no llegasen a mayores. Y digo a mayores en dos sentidos: lo de menos es que crezcan y cambien de terminación, lo de más es lo que son capaces de argallar desde su más tierna infancia, desde planes de urbanismo a vertidos de lo que deberían tragarse. Y para que te acuestes instruidísimo, te diré que pienso en un foxo distinto al tradicional, un foxo del que no pueda salir el cabrito, pero sí el lobo, aunque sea llevarle la contraria al Concilio Compostelano que en 1112 ordenaba batidas para acorralar a los lobos en los foxos que todavía hoy menudean en el mapa gallego y dejó muy bien estudiados mi padre, que para eso era mi padre. Del jabalí no te cuento porque sólo con lo céltico o con las referencias homéricas tenemos para un año de fascículos semanales. Permíteme que pase a otro noble indoeuropeo y céltico, a mi señor Don Salmón, que parece que va levantando cabeza en algunos ríos gallegos que amenazaban con no tener otra fauna que los antedichos cabritos. No cantaré la épica de mi señor contra presas y corrientes, pero os acostaréis ilustrados en que al gaélico Finn Mac Cumhal le bastó con chuparse el pulgar con una gota de grasa del Salmón de la Sabiduría y, cuando tenía que tomar decisiones volvía a chuparse el dedo y la gente pensaba que era parvo o lo habían pillado, pero enseguida se veía que era el hombre más sabio del mundo. Esto no te ocurre, machiño, aunque te des una mariscada de 300 euros.