VIVIMOS en la apoteosis del cainismo. Desde que Acebes dijo con satisfacción que el PSOE tenía la misma estrategia que ETA, Rajoy se lanzó a romper relaciones con el PSOE y los ultras del Apocalipsis celebraron esa contundencia con su habitual algarabía y el clima político se ha envenenado. Este clima contrasta, de forma brutal, con el ambiente que yo veo en las calles de San Sebastián: una situación más relajada, menos miradas de odio, una sensación de esperanza compartida entre distintos, gente que antes poco menos que te escupía y que ahora hace incluso algún gesto de acercamiento. ¿Cómo es posible que después de tres años sin asesinatos, con una drástica reducción de la violencia callejera, la desaparición de la extorsión -según los empresarios vascos-, la consecución de parte de aquello por lo que habíamos luchado, el clima político, al menos en Madrid, sea irrespirable?. Propongo varias respuestas. En primer lugar está ya claro que el PP va a utilizar el terrorismo como argumento central para golpear en la ceja al Gobierno hasta que lo derrumbe. Han aflorado en los últimos meses comportamientos de extrema derecha, de fundamentalismo político ultra en los que no sólo se insulta al PSOE, se insulta a las víctimas del terrorismo, llámese Eduardo Madina o Pilar Manjón. (El tipo de gente y las proclamas que lanzaban los sujetos que se arracimaban el pasado domingo en torno a un radiopredicador en Madrid, asustan, nos devuelven los personajes más negros del más negro franquismo). Nunca como ahora he visto a tanta gente dispuesta a dar la máxima credibilidad a ETA, a dar por buenos todos sus análisis, a creerles a pies juntillas. No sé si son conscientes estos nuevos corifeos de la banda que con esa actitud están dando un aura de triunfo a una organización que está tan derrotada como para llevar tres años sin asesinar. Por su parte, los socialistas vascos se han equivocado gravemente en la convocatoria de una reunión con los batasunos, solapada en el tiempo con una citación del juez Marlaska a sus eventuales interlocutores. También se han equivocado los socialistas al no cuidar más el suministro de información a los populares, imprescindibles en el proceso final del terrorismo. Zapatero ha pospuesto el anuncio de conversaciones con ETA para sumar al PP al consenso del Congreso y hay un repertorio de guiños desde los socialistas que buscan recomponer la relación. Ojalá el clima de crispación actual se rebaje y socialistas y populares caminen juntos en este delicado proceso. Es lo que pide la calle y sería la forma de que el clima político se acompasara al que se respira en San Sebastián.