Los argumentos de Alfredo Rodríguez

GERARDO GONZÁLEZ MARTÍN

OPINIÓN

08 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

NO SÉ si Alfredo Rodríguez, alcalde de Nigrán, defiende su honradez o sus errores. O ambas cosas a la vez. La impresión que produce es que sólo acierta cuando rectifica. La Voz ha descubierto que diversas personas vinculadas a la dirección del Celta, vínculo que ha mantenido largo tiempo el referido alcalde, son propietarios de unos terrenos que, de aprobarse el PXOM, les permitirá dar un pelotazo. Rodríguez defiende que la clasificación inicial de algunos de esos terrenos procedía de una corporación anterior. ¿Acaso esos trabajos iniciales son como directivas europeas, de obligado cumplimiento? Si la responsabilidad está, sobre todo, en quien aprueba, no en quien propone, Alfredo Rodríguez, sabedor de que iba a favorecer a personas estrechamente relacionadas con él, pudo aplicar la vieja máxima de no participar en el debate de esos puntos en concreto, por tener intereses más o menos manifiestos. Llega a la categoría de remedo del cuento Alicia en el país de las maravillas argumentar que el mismo alcalde ha tolerado un incremento notable de plazas en un aparcamiento en concesión -concesionario del mismo grupo-, por problemas técnicos. En nuestra Administración es antigua y frecuente la práctica de los reformados y las ampliaciones de obra que salvan en apariencia responsabilidad y honorabilidad del que toma la medida. Si al menos aparentemente la autoexigencia del alcalde Alfredo Rodríguez en sus actuaciones políticas no ha sido suficiente, tiene derecho a la presunción de inocencia. Los errores políticos precisan menos demostraciones contundentes, y hasta ahora han sido evidentes. Lo que no puede evitar el regidor del Val Miñor es que el pueblo sospeche que una vez más la amalgama de fútbol y ladrillo hace que huela mal mucho más cerca que en Dinamarca. Que Alfredo Rodríguez vuelva ahora atrás y reinicie algunos trámites del plan no corrige sus errores previos. Simplemente, aplaza la incógnita de si estará o no dispuesto a repetirlos.