AHORA que Rodrigo Rato acaba de representar en Washington La venganza de don Mendo , en el proceso de renovación de las cámaras de comercio ocurrirá lo que en la célebre obra de Muñoz Seca: «De seguro que repiten las judías». La elección de los plenos y sus presidentes está marcada por la continuidad y la escasa alteración en los cargos, con alta coincidencia entre los candidatos y el número de vocalías a cubrir, que conlleva un importante porcentaje de vocales designados sin votación y de empresas con derecho a voto que no pueden ejercerlo. Desde la ley de 1911, que estableció el pago obligatorio de cuotas, hasta la de 1993, que atribuye a las comunidades autónomas el desarrollo de sus preceptos, de acuerdo con la distribución competencial del Estado autonómico, en cuya virtud Galicia, en su Estatuto, asume la competencia exclusiva que se ha plasmado en la ley gallega de 2004, estas corporaciones de derecho público han pasado por numerosas etapas. En este comienzo de siglo, las cámaras, como entidades de representación de intereses económicos y colaboradoras externas de la Administración, que coadyuvan a la misma finalidad del bien común, tienen asignada una función consultiva que escasamente ejercen en Galicia; formación, promoción del comercio exterior -en que invierten menos que en burocracia- y de arbitraje, que presenta un porcentaje insignificante. El marco normativo vigente, que impide crear nuevas y establece mecanismos para disolverlas, ha constituido el Consejo Gallego de Cámaras, que debe consolidarse como el órgano de coordinación de nuestras nueve cámaras con la intención de obtener mayores economías de escala del alto presupuesto, más de 18 millones de euros, que gestionan a través de subvenciones públicas y cuotas -todavía- de afiliación obligatoria. Resulta absolutamente anacrónica, en este contexto, la falta de transparencia corporativa del proceso electoral, con presidentes que tienen empresas que no están afiliadas y sin programa electoral para los demás empresarios electores. Cuando hay votaciones en distintas categorías, son elegidas las empresas, que, a su vez, designan luego a los vocales en el pleno, que, después elige a los candidatos presentados por la Confederación de Empresarios, así hasta proclamar al presidente y al comité ejecutivo. Todo este proceso recuerda al profesor que explica Rubén Darío a sus alumnos y les pone como ejemplo el verso del Responso a Verlaine: «Que las púberes canéforas te ofrenden el acanto», en que sólo se entiende la palabra que . Poco más se puede comprender de estas elecciones. Y, por el bien de todos, conviene mayor información.