De Revel a Evo

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

COINCIDEN en el tiempo dos malas noticias: la muerte del académico e intelectual liberal francés Jean François Revel y el anuncio del comunista indigenista boliviano Evo Morales, el ilustre amigo de ZP, sobre la incautación de los hidrocarburos de Bolivia a empresas extranjeras, entre ellas Repsol YPF. Revel era una bestia negra de comunistas, socialistas y demás funcionarios del Ministerio de la Verdad orwelliano, aquél donde se borraba o reescribía el pasado y se dictaba lo conveniente en cada momento. En uno de sus últimos libros se maravillaba de la pertinaz supervivencia de la utopía socialista contra toda evidencia moral, racional o histórica. Hacía un retrato robot del seudointelectual progre, más bien ignorante, sectario y monotemático, capaz de utilizar la censura y la represión de la libertad sin remordimiento de conciencia, como una ofrenda al servicio de la causa. Pero Morales, el cocalero, es un ejemplo vivo de esa extraña pervivencia. Aplaudido, cuando no jaleado, por la progresía que al mismo tiempo se lamenta cuando le cuesta más llenar el depósito de su coche para irse de puente o a su segunda residencia, Evo quiere seguir los pasos de su amigo el dictador venezolano, o la teocracia iraní, y contribuir también a la desestabilización mundial a través de la de los sistemas energéticos. Aquí la variante o matiz dentro del ideario y acción anti occidentales está en el mito del buen indígena frente al malvado blanco. Si un país libre de otro despótico se diferencian en el grado de resistencia del pueblo y las instituciones ante la arbitrariedad del poder, en España el poder judicial aún resiste y suspende, al menos cautelarmente, algunos de los ataques contra la propiedad del Gobierno. Pero mucho nos tememos que tal cosa no resulte posible en la neo república bolivariana de Bolivia. ¿Rectificará Evo en bien del progreso de su pueblo? Ojalá, pero no hay que engañarse: entre Revel y Evo no caben alianza de civilizaciones.