Un pelotón de cincuenta ciclistas

La Voz

OPINIÓN

La primera edición de la ronda española arrancó de Madrid con medio centenar de participantes repartidos en dos equipos: el Orbea y el BH. La etapa inaugural acabó en Valladolid, donde se impuso el belga Antoine Dignef, que vistió el maillot naranja como primer líder.

28 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Cincuenta corredores en busca de un maillot naranja. Así fue como nació la Vuelta a España, la más joven de las tres grandes rondas del ciclismo mundial. La mañana del 29 de abril de 1935, un pelotón formado por treinta y dos españoles, seis belgas, cuatro italianos, dos franceses, dos suizos, dos holandeses y dos austríacos salió de la puerta de Atocha, en Madrid, para afrontar durante diecisiete días 3.411 kilómetros divididos en catorce largas etapas. Los ciclistas se repartían en sólo dos formaciones: Orbea y BH. El belga Antoine Dignef fue el vencedor en la jornada inaugural, que incluyó la primera dificultad montañosa, el puerto del León. En Valladolid, se enfundó el primer jersey de líder de la historia de la Vuelta. Deloor, el ganador El belga Gustave Deloor accedió al primer puesto en la tercera etapa y lo mantuvo hasta la última jornada. Completó el recorrido en 120 horas, 1 minuto y 2 segundos. Deloor recibió las 15.000 pesetas que habían establecido como premio para el ganador. Al vencedor del Gran Premio de la Montaña, el italiano Eduardo Molinar, le correspondieron 5.000 por destacar en los diez puertos puntuables, y los triunfadores de cada etapa se embolsaron 300 pesetas. El catalán Mariano Cañardo ejerció de héroe local y acabó en la segunda posición. A la meta, situada en Madrid, llegaron veintinueve corredores. La serpiente multicolor se paseó por Santander, Bilbao, San Sebastián, Zaragoza, Barcelona, Tortosa, Valencia, Murcia, Granada, Sevilla, Cáceres y Zamora, y suscitó gran expectación. Según las crónicas de la época, en la capital, unos 50.000 aficionados recibieron a los supervivientes. España ya había intentado copiar en los años veinte el modelo de competición desarrollado a principios de siglo por el Tour de Francia, que arrancó en 1903, y por el Giro de Italia, que comenzó en 1909. Los medios de comunicación iniciaron un debate sobre si sería viable poner en marcha una versión española debido a la carencia de infraestructuras y a los elevados costes organizativos, y la iniciativa quedó olvidada. En 1935, Juan Pujol, director del Diario Informaciones, organizó la prueba a petición de Clemente López Dóriga, un aficionado de la bicicleta. La carrera fue planificada en escasos dos meses. Algunos corredores declinaron embarcarse en la aventura que suponía enfrentarse a una vuelta nueva y rodar por carreteras que desconocían. Otros eligieron el Giro de Italia, que ese año coincidió en fechas con la Vuelta. Pero, a pesar de las dificultades de su nacimiento, y de la suspensión de varias ediciones debido a la Guerra Civil, la ronda española se consolidó como una de las grandes del calendario ciclista.