PACO SÁNCHEZ
21 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL LUNES acudí a un debate en el que, entre otras cosas, se discutiría la píldora del día siguiente. Por las razones que sean, los dos primeros temas se alargaron mucho y, encima, se introdujo un cuarto no previsto. Al final, la píldora fue despachada en la mitad del tiempo y cinco de los seis participantes opinaban lo mismo. Se presentó como una píldora no abortiva y como el gran remedio para los embarazos de adolescentes. Sobre lo primero: es verdad que sus dos efectos primeros son los de un anticonceptivo de emergencia, pero el tercero consiste en impedir la anidación del óvulo fecundado en el útero, como reconoce la principal empresa fabricante en su página web. Y los óvulos sólo anidan cuando están fecundados. Si esto no es aborto, se le parece muchísimo. Pude decir que desde el 2001, año en que Celia Villalobos la puso en circulación, el número de embarazos y abortos de adolescentes se ha disparado. Y también la gonorrea, la clamidia y la sífilis. Total, que hemos comprado el remedio a quienes nos crearon el problema: las grandes multinacionales farmacéuticas. En esto no somos antiyanquis. Y de paso, progresistas, engordamos la ya boyante industria abortista española. Privada, claro. pacosanchez@lavoz.es