Lluvia gallega

OPINIÓN

12 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EXISTE un tremendismo meteorológico que nos asigna una cuota permanente de lluvias y chubascos en fechas señaladas que, al fin y al cabo, son casi todas. Galicia es aproximadamente como Irlanda en extensión y los telediarios irlandeses nunca dicen que va a llover en todo el país gaélico. Sin embargo, es frecuente escuchar y ver que con demasiada alegría se esperan precipitaciones en Galicia, no en el norte o en el sur del territorio, en Galicia en general. Cuando lea este artículo es posible que esté lloviendo o haya llovido recientemente, que el anticiclón haya emigrado y que la enésima borrasca nos visite de nuevo, pero para que ello hubiera ocurrido tuvimos que aguantar previamente los peores augurios de cielos nublados y el eufemismo amable de nubes y sol como sinónimo de buen tiempo. El síndrome del huevo frito como icono informativo es una característica demasiado persistente. Al margen de que nosotros los gallegos somos animales anfibios por vocación y nos movemos como peces en el agua -y nunca mejor dicho- en los debates y preocupaciones cotidianas, en conversaciones hidráulicas o hídricas, manifestamos nuestro hartazgo por la condena informativa que hace de nosotros no un país de agua, sino un reino de la lluvia, como gustaba de decir el maestro Cunqueiro. Soy testigo del clima cálido que es más habitual de lo que cuentan las crónicas, vecino periódico del norte de Galicia, territorio donde habitan todos los vientos, disfruto del nordés -no es casual el título de esta sección- y del bochornoso viento del sur. El nordés espanta las lluvias y el sur viaja con el calor, y pocas ocasiones climáticas son tan agradables como los paseos al mediodía en ciudades del norte de Galicia, en Ribadeo o Mondoñedo, en Foz o Viveiro, o el placer atávico de ponerse una chaqueta para pasear las tardes de la primavera o del verano. Mienten los hombres del tiempo; tal vez no nos engañen, pero mienten. El sol por estos pagos no es un milagro ni un raro efecto óptico, no es un espejismo. Los días soleados son más del triple que los días nublados o lluviosos. Vengan y compruébenlo. Y vendrán tiempos en los que la lluvia será la piedra fundacional de un parque temático del agua, frente a la desertización que nos amenaza, el agua, fuente de vida, en todas sus manifestaciones. Acaso la denominación de origen Galicia calidade tendrá por fuerza que incluir la lluvia gallega como valor referencial. En Escocia, donde llueve mucho más que en Galicia, la lluvia es un activo que define el paisaje, y lo venden, la venden en el mismo paquete turístico. Esta Semana Santa, las malas previsiones no se cumplen. Y Galicia luce en todo su esplendor. Puedo comprobarlo.