Hipocresía

OPINIÓN

ME DICEN que un ex alcalde de A Mariña se marchó a Marbella para seguir de cerca sus negocios de construcción y hoy está muy preocupado. Me sorprende, como a todos, el anuncio de la DGT, que pregunta por teléfono si soy consciente de que, con motivo de las vacaciones de Semana Santa, puedo morir en la carretera. Me recuerda un sainete de portal con olor a potaje de garbanzos la bronca entre partidos por quién tiene la culpa en la mezcla de chorizos y horteras de Marbella. Me cuesta trabajo adivinar las buenas intenciones de quien ahora se empeña en modificar la ley para que haya elecciones municipales que resuelvan en las urnas las barrabasadas malayas (alias de la operación contra corruptos y golfos marbellíes). Me tengo que contener para no decir lo que pienso de quienes han descubierto los peligros de tanta autonomía municipal en materia de urbanismo. Me conmueve la insistencia de Batasuna en convocar actos públicos que sólo pueden hacerlo los legales, y la insistencia del juez Marlaska para negarles tal derecho . Empiezo por lo último. Están dando alas a la publicidad del Aberri Eguna, que como sabemos y sufrimos, tendrá lugar el Domingo de Resurrección. Será difícil que no salgan más casos como el de Marbella en otros ayuntamientos en los que no estuvo Gil, al que muerto resulta socorrido echarle toda la culpa, a pesar de los pactos con él que hicieron unos y otros. Alguien con ganas de cambiar el mundo debería hacer una tesis doctoral sobre la relación entre obras públicas, gobierno de las cajas de ahorros, normas urbanísticas, y... financiación de las campañas electorales de los partidos. Parece mentira que un catalán tenga tan poco seny . El responsable de la DGT sigue empeñado en echarle toda la culpa al muerto o herido, sin pestañear cuando alguien le comenta que hay un grave desajuste entre continente y contenido de la red viaria, y que cuando llueve la cosa se pone peor, ya que hay grasa en cada curva o en cada carril lento para camiones. Cuidado con el efecto de la campaña anunciando muertes, no fuera a quedarse en casa el personal y la recaudación de impuestos prevista por el Gobierno por los carburantes disminuya. Por fin y con sentido del humor. Hay que ver en lo que se gasta el dinero la gente rica. Si Encarna, la de la empanadilla, levantara la cabeza...