NO VA de boxeo. Allí se dice «segundos fuera». En los recientes cambios en el Gobierno de Rodríguez Zapatero me ha sorprendido la sustitución de la ministra de Educación, María Jesús San Segundo. El viernes se aprobaba la LOE, la nueva Ley Orgánica de Educación, después de demostrar experimentalmente que el Senado es una Cámara sin sentido. De las modificaciones hechas allí, apenas se aprobó alguna en el Congreso. No ha merecido la pena que la LOE haya subido a la Alta; con quedarse en la Baja hubiese sido suficiente. Ignoro las razones del cese dimisión de la ministra de Educación, pero me imagino cómo ha debido de quedarse la señora San Segundo. Es algo parecido a la situación en la que se encontraría una mujer al día siguiente de haber dado a luz a un hijo, si alguien le dice: «Ya has hecho bastante. Ahora deja que otra mujer se ocupe de la alimentación y del desarrollo de tu hijo». ¿Cómo se sentiría esa madre? Pues parecido a como debe de sentirse doña María Jesús San Segundo cuando le dan su hija (la LOE) en adopción a otra madre, doña Mercedes Cabrera Calvo-Sotelo. Lo lógico es que hubiesen dejado a San Segundo dentro para que tuviese la oportunidad de poner en marcha la LOE, ya que son tan importantes (o más) los decretos que desarrolla la ley como la propia ley. Sospecho que la ley no debe ser muy buena. Le habrán dicho a doña Mercedes Cabrera: «A ver si arreglas un poco este desaguisado a base de unos buenos decretos que centren los temas que han quedado difusos y confusos en la nueva LOE». Así sea.