Huida hacia adelante

PEDRO ARIAS VEIRA

OPINIÓN

08 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ZAPATERO compareció ojeroso, el talante forzado y la sonrisa perdida; pronunció en recitativo escolar los nombres, apellidos y cargos de su círculo de poder y confió a sus afines mediáticos el maquillaje de su primera crisis de gobierno. José Bono, su adversario interno, lo dejaba a la espera de tiempos mejores para el imaginario centrismo de los desinformados. Antes, como los supuestos socialistas pata negra -Guerra, Ibarra y demás-, había votado la evaporación de España plasmada en el Estatuto de Cataluña, preludio del previsto para el País Vasco. Lo demás es simple mecánica; Alonso, colega de pupitre en la edad de la inocencia, cambia de jefatura en servicios de seguridad y entra Rubalcaba en un ministerio para el que parece estar predestinado. El inquisitivo diputado del «queremos saber frente al Gobierno que miente» tendrá ahora la oportunidad de contar lo que se esconde tras las alcantarillas del poder, como dijo González, el presidente que lo izó al Gobierno del cambio. La cosa tiene su ironía; Rubalcaba fue cargo y ministro de Educación con Felipe y uno de los padres del analfabetismo funcional de los jóvenes pancarteados. Rodríguez Zapatero podría haberle dado una segunda oportunidad para intentar la recuperación de las ciencias, letras, artes, técnicas y humanidades. Pero lo sitúa en Interior, el departamento donde la confidencialidad, el secreto, la sospecha y el monopolio de la violencia son las esencias del oficio. Y justo cuando el juez Juan del Olmo ha cursado orden de que todos los servicios policiales con pruebas o indicios del 11-M se las remitan directamente, sin pasar por los circuitos oficiales. El sumario no casa, las pruebas decisivas están inundadas de agujeros negros y sólo el miedo ciudadano a encontrar una responsabilidad nacional, sustenta la tambaleante versión gubernamental. El ventajista Estatuto del independentismo asimétrico catalán, la sorprendente tregua pactada con ETA y las inconsistencias del 11-M, no acaban de convencer. A pesar del adoctrinamiento único televisivo. Pero las televisiones se han convertido en esperpénticas sombras chinescas de la realidad; la nueva inteligencia social del país pasa y recurre a los medios de comunicación reflexivos. Por lo que ZP ha huido hacia adelante, como al retomar la Guerra Civil, la reconfiguración de la familia, la politización y degradación de la enseñanza o la intimidación a la Iglesia. Lo de Marbella ha sido una maniobra de distracción, una trama que el barón Chaves pudo haber cortado hace décadas; además de un ambivalente bumerán, porque solo los concejales del PP son los que no han pasado por la trena. Lo del poder real en España es más serio, la interminable historia oficial no convence y ahora el gobierno sitúa en primera línea de fuego al mismísimo estado mayor. Se estrellará, como en un no tan lejano pasado, cuando acabaron saliendo las amargas verdades tantas veces negadas. Hoy son incluso más imparables.