Seis años en el limbo

| LOIS BLANCO |

OPINIÓN

29 mar 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

FUE emocionante presenciar ayer la capacidad de sacrificio, el sudor y el denuedo de Touriño y Quintana por demostrar a los gallegos cuál de los dos era el conseguidor del traspaso del Instituto Social de la Marina. Una competencia de trascendencia pírrica, frente a otras que todavía está por ver si se transfieren, como el control del tráfico por carretera o la gestión de los tres aeropuertos. La pugna continua entre las dos ramas del bipartito confirma que son dirigentes con aptitudes de lucha, pero también que derrochan esfuerzos en pueriles batallas internas cuando los desafíos del Gobierno autonómico son muchos y, a la vista de los hechos, bastante difíciles. Bien les vendría reservar fuerzas, por ejemplo, para exigir a Madrid que no mantenga paralizada por más tiempo la única línea con características reales de alta velocidad en Galicia: Santiago-Ourense. Dos tramos de esta vía en Boqueixón y Vedra permanecen en el limbo de los papeles desde hace seis años sin que nadie en la Xunta se escandalice. Aún no se sabe si se expropiará una mina a Villar Mir o las casas de decenas de vecinos de los dos municipios coruñeses. Lo evidente es que de nada sirve que las excavadores trabajen ya en unos cuantos tramos de esa línea si en los dos de su cabecera no se conoce ni por dónde van a pasar las vías. La consecuencia es que se retrasará la entrada en servicio de toda la línea, de la cual otros dos tramos también van retrasados desde que Fomento suspendió la adjudicación de las obras por razones nunca bien explicadas. El panorama no está como para que Touriño y Quintana derrochen esfuerzos todos los días en liortas de medio pelo.