ESTA VEZ, España se coló en portada y editoriales de la prensa mundial. No porque no haya en ella noticias. Las hay e importantes. En Estados Unidos, los periódicos debaten si la guerra civil en Irak ha comenzado o no. Abren, además, con dos especies llamativas: Rusia, gracias a infiltraciones en los servicios militares de Estados Unidos, habría pasado a Sadam Huseín, fechas antes de la invasión iraquí, detalles del plan de ataque del Pentágono (explosivo, ¿no?). Por otra parte, Sadam no informó a sus generales hasta poco antes de la contienda de que no había armas de destrucción masiva: vivía obsesionado con la posibilidad de un golpe de Estado y se autoengañó negándose a admitir que Estados Unidos estaba dispuesto a tener bajas en la guerra. No creyó que invadirían realmente. En Francia, los disturbios contra la Ley Villepin se codean con la espantada de Chirac en la cumbre de Bruselas ante la afrenta de ver al presidente de la patronal francesa hablando en la lengua de Shakespeare y no en francés. Para un político imbuido de la grandeur de Francia y que cuando hizo la primera comunión en las conferencias internacionales todo el mundo hablaba francés, es difícil imaginar mayor insulto. En Alemania, la poderosa canciller Merkel, enormemente popular, nos da el primer aviso en el tema de Endesa: no se puede jugar al fútbol europeo y en el segundo tiempo, porque el rival es mejor, querer achicar el campo adelantando las porterías. Nuestro Pizarro, y bastantes accionistas de Endesa, deben estar bendiciéndola. (Por cierto, dado que vivo en la lejana California, ¿podría alguien decirme quién es más popular, Pizarro, Montilla o Zaplana?). Ya en el fútbol-fútbol, los periódicos germanos, temerosos de que Alemania, tantas veces finalista y hasta campeona, haga este año el ridículo en el mundial que arranca pronto allí, deshojan la margarita sobre si el mítico Klinsman es el seleccionador adecuado. En todos esos sitios se ha colado destacadamente la esperanzadora noticia de la tregua de ETA. Hay bastante coincidencia en los análisis de la prensa internacional sobre las razones del giro de la banda terrorista. Los más profundos apuntan que los atentados masivos del 11 de septiembre y de Atocha han terminado de borrar cualquier clase de aureola del terrorismo en el mundo occidental. La brutalidad de los fundamentalistas islámicos habría reducido enormemente la imagen de cualquier otro terrorismo. La segunda razón esbozada es que la banda estaba claramente debilitada. Los periódicos mejor informados lo achacan a la eficaz actuación y cooperación de las policías española y francesa. Algunos de los que tienen corresponsal en nuestro país (muchos importantes no lo tienen) añaden que el País Vasco tiene ya un importante grado de autonomía. Ninguno llega a decir que comparable o más amplio que el de cualquier Estado federal. Se apostilla que el ejemplo del IRA debe de haber influido. En cuanto al futuro, se recomienda cautela y se apunta que Zapatero ha salido reforzado. Sobre él, con todo, llueven los interrogantes, que van desde el formulado, en un largo editorial, por el progre Los Angeles Times («debe quitarle pronto a ETA toda ilusión de negociación que no sea la de rendirse; cualquier otra mayor concesión del Gobierno sería ceder a los terroristas») hasta el trascendental, citando a Edurne Uriarte, con el que titulaba el Financial Times : «La principal cuestión es lo que puede ofrecer Zapatero».