Información en las páginas 2 y 3 AL FINAL y al principio, lo que menos importa es en qué lugar de la costa se descarga la droga. El alijo llega a tierra en las rías gallegas si los agentes de Aduanas no merodean por las inmediaciones, pero si el cerco se estrecha, se desembarca allí donde se puede; en Portugal, en Canarias, en África o incluso en la Meseta si hay una avioneta a mano. Lo que sí importa es quién está detrás del alijo, quién es el enlace europeo de los carteles sudamericanos. Y ahí siguen sonando apellidos tan gallegos como el de Oubiña. Porque lo del narcotráfico en la ría de Arousa, y por extensión en toda Galicia, es ya un problema cultural. Está tan arraigado en la sociedad que vale la pena correr riesgos con tal de conseguir dinero fácil. Y eso no lo remedia la presión policial.