Información UNO de cada cinco gallegos es estadísticamente pobre. Lo es porque cobra un 60% de la media de su entorno. Pero ese pobre está sano, parece bien alimentado, reside en una vivienda digna, seguramente en propiedad, accede a los servicios básicos que necesita y seguro que aún le queda para tabaco. ¿Es pobre? Lo es estadísticamente, aunque no tenga que pedir para comer; ni renunciar a ir limpio por no tener ni donde ducharse, ni fiar su vida a la flotabilidad de una patera. Hay que tener cuidado con las palabras y no malgastarlas para que mantengan su sentido. Llamar pobre a un jubilado gallego que resiste en su casa con su pensión, por miserable que sea, es insultar la memoria de todos los que se ahogan en el Estrecho.