EL REINO DE LA LLUVIA
01 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.LOS JUGADORES del Real Madrid han lanzado una opa sobre Florentino Pérez. Una opa hostil, se entiende. Los galácticos le han opado la credibilidad, la moral, la ilusión y una gestión deportiva que, por lo visto, ha sido un fracaso. Y lo han dejado sin patrimonio. Esto de lanzar opas hostiles es una forma habitual de entender la vida en los mundos en los que se mueve el señor Pérez. Dicho de otra forma, los galácticos le han aplicado los mismos métodos que él aplica en el mundo empresarial. Creímos que el señor Pérez era un brillante gestor económico y deportivo. Incluso lo utilizamos de icono de lo que debe de ser un buen empresario. Claro que hace algunos años también pusimos en sendos pedestales a Mario Conde y a Javier de la Rosa y acabaron como acabaron. Sin ir tan lejos, el señor Pérez se va para su casa porque, según lo que él mismo confesó, fracasó por maleducar a sus jugadores. Eso sí, ha reconocido su fracaso, después de llevarse por delante a media docena de entrenadores, a otra media de directores deportivos, a un par de docenas de jugadores y después de pulirse en los últimos años decenas de miles de millones de pesetas, que así nos entendemos mejor, para no ganar ni un solo título. Dicen los entusiastas madridistas que el señor Pérez ha realizado una brillantísima gestión económica. Y lo defienden como si fuera uno de los diez mandamientos. Lo que no dicen es que esa gestión ha estado aderezada por pelotazos urbanísticos, por dudosas operaciones y por un derroche irrefrenable sólo comprensible en el mundo del fútbol. No dicen tampoco que todo lo que el señor Pérez ha hecho es malgastar cantidades ingentes en jugadores que para nada han servido. El señor Pérez se ha ido aquejado por el mismo virus que él aplica sin mayor rubor. Una opa hostil lanzada por sus propios jugadores que lo ha dejado en la ruina moral más absoluta.