DESDE luego si la democracia que defendían para Irak es la que estamos viendo, mal concepto tienen de la democracia y de los iraquíes. Y si este es el futuro que ofrecían, pues mal andamos. Porque para ver lo que estamos viendo no era preciso haber recorrido todo este trayecto, ni ver lo que hemos visto, ni sufrir lo que sufrimos. Para llegar hasta aquí no eran necesarias tantas exhibiciones. Creíamos que alguien se dedicaba a poner orden en Irak. Y que para mantener ese orden estaban allí los ejércitos de medio mundo. Que tanto soldado, tanto tanque, tanto misil y tanto avión eran imprescindibles para garantizar la pacificación que nos anunciaron y para controlar el conflicto entre grupos rivales. Pero resulta que no. Que lo que allí debe de funcionar es el sálvese quien pueda, ante una situación en la que todos están contra todos y que ya es difícil que pueda ir a peor. Pensábamos que unas mentes tan privilegiadas tenían previsto el escenario actual de guerra generalizada. Y la forma de solventarlo. Dentro de unos días se cumplirán ya tres años desde la invasión del país iraquí. Y bien estará que con este motivo alguien nos explique en qué hemos mejorado y, sobre todo, en qué han mejorado los iraquíes, que si mal estaban, peor están. Porque después de todo el precio pagado, de las decenas de miles de muertos, de dejar el país como un páramo, ahora se nos presenta el Capitán Trueno con cara de incapaz e impotente a decir que está un poco cansado por el precio pagado y por los escasos avances logrados y que, bueno, su país ya ha gastado mucho dinero y ha perdido muchas vidas. Algunos seguimos diciendo lo mismo que dijimos hace tres años. Punto por punto. Desconocemos si los que nos hablaban de un Irak mejor, de un Irak democrático, de un Irak libre, seguirán también pensando lo mismo. Sería muy de agradecer que nos sacasen de dudas.