La caja de los truenos

JOSÉ VARELA

OPINIÓN

Información en las páginas 2 y 3 NUNCA, como ahora, se ha presentido tan inmediato el fin de ETA. Sea o no una apreciación guiada más por el deseo de paz que por los indicios, esa expectativa va haciéndose tangible. Es algo más que una conjetura en el interminable debate político español. Es, también, la cima del anhelo limpio de millones de ciudadanos. Aunque sólo fuera por esta razón, la disolución de la banda terrorista siempre será un triunfo de la sociedad civil, de la voluntad de convivencia y del empeño colectivo de que los problemas políticos se solventen políticamente. Ante un reto así se hace incomprensible la argumentación agraz de la cúpula popular. Y esa incomprensión puede confundir el discurso del PP con el despecho de que sean otros los que silencien la caja de los truenos.