13 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.
UNA OLA arrastró ayer hacia el fondo del mar a dos trabajadores que operaban en la escollera del nuevo puerto de punta Langosteira. Estaban, según argumenta la autoridad responsable de la obra, recogiendo el material de trabajo antes de lo previsto porque el mar se había embravecido. Por sorpresa, los envolvió una ola asesina y se los llevó. A traición. Tenían 33 y 54 años. Poca edad para morir. Aunque para morir nunca hay un buen momento. En esta obra ya van tres muertos. ¿Habrá más? El número de víctimas mortales en el trabajo no tiene por qué ser directamente proporcional a lo faraónico del proyecto. Vamos, digo yo. Y si no me equivoco, las medidas de seguridad deben tener en cuenta todos los elementos. También las olas. Asesinas.