CATÓLICO y sentimental. Como un moderno marques de Bradomín. Así es Francisco José Benjamín Vázquez Vázquez. Y así tendrá que ser en Roma. De una ciudad estado a otra. ZP, ladino, lo envía porque comulga a la vez con él y con la Iglesia. Ayer, a las ocho, estaba en misa en San Jorge. Como hace en las fechas sobresalientes este socialista de altar y populista. A Su Santidad no le envían un monaguillo a la primera legación que creó un rey español. Va un mariscal de ciudad, muy leído, que ha soportado los focos cegadores de la escena política española sin pestañear. Seduce como pocos. Y sabe tanto latín como cura veterano. Besará el Pescatorio o anillo del Pescador. No lo entierran en una catacumba. Donde pisará Vázquez, habrá alfombra roja, fumata blanca y primera página. Ya verán.