TOCA HOY hablar de las paperas, que en vulgar significan que se te hincha el papo. Pero los médicos siempre se darán pompa y circunstancia con un palabro polisílabo y griego, parotiditis, para decirte que se te hinchan las glándulas parótidas. No hay necesidad de explicar qué es una glándula, pues todo el mundo conoce Venecia con sus canales llenos de glándulas. En cuanto a lo de parótidas todo se queda en significar que las tienes junto a la oreja. Por ejemplo, era parótido el Maligno en aquello tan bonito que cantábamos: «El demonio a la oreja/ te está diciendo/ deja misa y rosario/ sigue durmiendo». El caso es que oigo y leo la alarma ante las paperas y la comparto, pero con los niños y no por los papás, porque las mías son uno de los peores recuerdos que tengo de cuando tenía pelo. Paperas mil veces puñeteras porque iba a ir yo por primera vez a una boda y además iba de monaguillo protagonista, porque la novia era mi tía y madrina. Aún tengo la pesadilla de verla desde la cama dándose los últimos arreglos de velo, ramo¿ y verla marchar y yo, llorando a moco tendido, no poder decir ni adiós porque con aquellos dos papos XXL era mejor no abrir la boca. Me quedé sin boda, que para mí iba a ser el novamás, aunque no tenía nada de particular, pues era boda burguesa, heterosexual y con cura. Me quedé sin boda, pero cuando mis tíos volvieron de Mallorca, estrené un reloj que estimulaba la envidia fraterna. Y yo salía a la calle con el brazo izquierdo tenso y a que me preguntaran qué hora era. Duró aquel reloj hasta el mal día en que en aquellas inolvidables sesiones de baños en pelota picada en el Sar de Rosalía olvidé que no era sumergible; bueno, en realidad el reloj era sumergible por culpa de Arquímedes, pero había que tener el cuidado que yo no tuve en que Arquímedes no ejerciese su principio. Lo de vacunar es de cajón, y cajón urgente, y, si no, las paperas hay que pasarlas de niño, cuando suelen ser un trámite benigno. En los adultos las paperas o inflamación del papo son graves y de muchas complicaciones. La inflamación del papo puede afectar gravemente a algunos políticos, por ejemplo, al Fulano que dice que Mengano por charnego no puede presidir la Generalitat de Cataluña, y esa inflamación se contagia a quien debería cesar a Fulano o, al menos, hacer una corrección pública de tamaña chorrada o, puestos a hacer homeopatía, mandar a Fulano de embajador a la Papuasia. En paperas graves en adultos tenemos, señoras y señores, un caso curioso de reparto de las complicaciones: a cuenta del político va la inflamación del papo y a cuenta del ciudadano de a pie va la orquitis o inflamación de testículos, que según los manuales también debería ir a cuenta del político. En cambio, se cumple la previsión de los manuales en la complicación de la sordera, que va siempre a cuenta del político con papo inflamado e incluso puede ser anterior y causante de tal inflamación. Os digo que la Patología Política está en mantillas y es un pozo sin fondo.