08 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.
De armas tomar. Dice la teoría que las cárceles están para reinsertar a los presos. El caso del pied noir aberzale Henri Parot Navarro es un ejemplo palmario de que la realidad suele ser más bien todo lo contrario. La carta que le mandó a la cúpula de la banda terrorista ETA en junio del 2001, once años después de su detención, no tiene desperdicio para acreditar plenamente esa realidad. Un auto de procesamiento muy oportuno. La carta en cuestión la acaba de jugar muy oportunamente el juez Grande Marlaska para evitar la salida a la calle de este criminal irredento. Es una evidencia más de que para resolver problemas como éste no hace falta cargarse el Estado de derecho.