El «españazo»

| FERNANDO ÓNEGA |

OPINIÓN

EL PP va a cosechar un gran éxito. Va a recoger, probablemente, un número mayor de firmas que el de militantes. Su sueño es igualar el número de sus votantes, y no parece una idea imposible. De momento, 140.000 ciudadanos ya habían respaldado su iniciativa antes de que Mariano Rajoy cortara simbólicamente la cinta de esa consulta popular. Las personas que entran en la página web del partido quisieron darle ese respaldo, que tanto anima cuando el paso es tan arriesgado. Por eso Ángel Acebes se mostraba ayer tan optimista, casi triunfante, con palabras épicas que el viento frío llevaba hacia la Moncloa: «140.000 personas piden su derecho a la palabra». El señor Acebes se imagina una nube de papeletas que inundará el cielo de España y que, guiadas por su mano maestra, se posarán en el despacho del presidente. Gaviotas convertidas en papeletas. Papeletas convertidas en gaviotas. El cielo abierto para ellas. El cielo mismo, convertido en una inmensa gaviota mensajera, como anticipo de una futura y venturosa marcha azul sobre el centro del poder. Y su partido, convertido en caudillo, en conductor de esa España sin voz, traicionada por los usurpadores del poder el 14 de marzo, violada en pactos bilaterales en un despacho donde, además, se ha fumado. Es una imagen ciertamente seductora. Si yo fuera Acebes también estaría emocionado. Han encontrado la forma de poner en aprietos al presidente, a su Gobierno, a su partido y todo el entramado del poder actual. ¿Qué digo aprietos? Les van a dar un españazo en toda la cresta. Cargarán camiones de folios, que llegarán de todas las ciudades y pueblos y atravesarán la geografía nacional con un sí a España como nación, como furgones de milicianos que aparcarán en el Congreso y nos rescatarán del secuestro de bobos solemnes. El poder popular, dirán las crónicas preñadas de entusiasmo. Después de las manifestaciones, las firmas. El poder popular. La noticia es que ya todo está en marcha. Mariano Rajoy cortó la cinta en la ciudad de Cádiz, supongo que en homenaje a la primera Constitución liberal. El acto es impecablemente democrático. Dar voz al pueblo es lo más democrático que puede hacer un político. Lo incierto es saber en qué desembocará todo esto, aparte de darle el españazo a Zapatero. ¿Va a quitarle el resto de España a Cataluña su derecho a autogobernarse como desean sus representantes políticos? ¿Va a anular la esperanza de que la perspectiva de un diálogo termine con la posibilidad de que callen las armas en Euskadi? ¿Va a suponer que, porque hay muchas firmas, desaparecerán las tensiones territoriales? ¿Se resolverá así el más viejo problema político de este país? Sobre eso no nos ha dicho nada don Ángel Acebes.