JOSÉ LUIS Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno y optimista perpetuo, se ha puesto hasta las cejas de nicotina, durante una reunión con Artur Mas. Saltándose la ley antitabaco. Presidentes autonómicos y conselleiros hubo en este país que desairaban también todas las leyes de circulación, haciendo añicos los límites de velocidad. Corrían incluso más que algunos agentes de tráfico que pilotan unas potentes motos, y que da la impresión de que van a las carreras con Dani Pedrosa. Y es que hay ocasiones en las que parece que si no respetas ciertas leyes, pues como que eres más importante. Se te admira más. Lo decía ayer en estas páginas el responsable de Tráfico, Gonzalo Ocampo. Cumplir la ley es lo único que hace falta para que no se repitan dramas como el de este mes de enero, que se cierra con más de 34 muertos en las carreteras gallegas. Parece una perogrullada eso de cumplir la ley. Pero es así. Así de sencillo y así de complicado. Porque es difícil inculcar el cumplimiento de unas normas cuando quienes son considerados iconos sociales se las saltan permanentemente, alardeando incluso de ello. Por eso hay que empezar por educar. Igual que de pequeñitos nos reñían cuando nos metíamos el dedito en la nariz, hasta educarnos en no hacerlo, hay que educar a los niños, a los jóvenes y a los no tan jóvenes de este país, para que no jueguen con sus vidas ni con las de los demás. Hay que educarlos en circulación vial como nos inculcaban a los demás las buenas maneras sobre las costumbres de la comida y la mesa. Y hacerles ver que, además de que un accidente de tráfico pocas veces da una segunda oportunidad, las leyes están para que todos las cumplan. Incluido Zapatero, presidente y optimista perpetuo, ex presidentes autonómicos, ex conselleiros y agentes del orden. Todos, sin excepción.