Sin Sharon ni Arafat

GONZALO PARENTE

OPINIÓN

28 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

PARECE que el nuevo siglo ha renovado los luchadores del combate palestino-israelí, caídos en el fragor de la contienda. Desaparecidos del sangriento escenario Sharon y Arafat, se inicia un nuevo capítulo en la historia de ambos pueblos. Israel, siempre amenazado por quienes no aceptan su existencia, y Palestina, nación que está esperando ser reconocida como Estado, desde hace más de medio siglo mantienen una lucha por la supervivencia de los dos pueblos, que yo diría son hermanos, porque tienen un origen histórico común. Ahora, sin Sharon ni Arafat, después de unas elecciones palestinas ejemplares, sin incidentes, resultan vencedores los que más han practicado el terrorismo y se empeñan en la destrucción de Israel. Con este resultado se pueden iniciar dos caminos distintos. El que sigue la Hoja de Ruta y conduce a la paz con el apoyo de la comunidad internacional, o el sendero de la guerra que significa la continuación de los atentados y los ataques a Israel, utilizando el mayor poder de los gobernantes. Podría ser un segundo caso del FIS argelino. En el primer caso, los palestinos recibirían el apoyo de la comunidad internacional que va a exigir el abandono de las armas como condición previa. Israel negociaría bajo esta misma condición. Pero si Hamás decide continuar la lucha armada, Palestina se convertirá nuevamente en un campo de reclutamiento de islamistas, con el apoyo de los regímenes revolucionarios, y la población se sumergirá nuevamente en el tiempo de desesperanza y sufrimiento. Entonces, sin Sharon ni Arafat, el conflicto israelí-palestino sería la mecha del polvorín de Oriente Medio.